13.12.09

El año de las mujeres

BALANCE
Este año, seis mujeres se llevaron los premios literarios más prestigiosos. Importantes reconocimientos que también se han traducido en grandes ventas.
El pasado 7 de diciembre, Herta Müller recibió el Premio Nobel de Literatura de manos del rey de Suecia. La canadiense Alice Munro, ganadora del Premio Man Booker Internacional y la franco-senegalesa Marie NDiaye que recibió el Gouncourt en noviembre.

Elizabeth Strout, la ganadora del Premio Pulitzer de Ficción, el más prestigioso en Estados Unidos, y la inglesa Hilary Mantel, ganadora del Premio Man Booker.
La mexicana Cristina Rivera Garza recibió por segunda vez el Premio Sor Juana Inés de la Cruz que se entrega en la Feria del Libro de Guadalajara. En 2001 ya había recibido ese galardón

El pasado 7 de diciembre, con el Salón Börssalen de la Academia Sueca a reventar, la escritora rumano-alemana Herta Müller recibió el Premio Nobel de Literatura. Cuando en el mes de octubre se anunció que ella era la ganadora, muchos se sorprendieron. Los pronósticos favorecían al israelí Amos Oz, y la obra de Müller era prácticamente desconocida fuera de los círculos literarios alemanes. Sin embargo, la Academia Sueca decidió premiar "la concentración de poesía y la franqueza de la prosa" de la novelista, poeta y ensayista que dedica gran parte de su obra a narrar la crueldad de los regímenes totalitarios.

Pero Müller no fue la única escritora reconocida este año con un premio. Pareciera que en 2009, la balanza se inclinó hacia el lado de las escritoras, pues la canadiense Alice Munro, la estadounidense Elizabeth Strout, la inglesa Hilary Mantel, la franco-senegalesa Marie NDiaye y la mexicana Cristina Rivera Garza también se llevaron los más prestigiosos de este año.

El Premio Man Booker International, que se otorga cada dos años a la obra de un escritor vivo, reconoció en el mes de mayo la "escritura casi perfecta" de la cuentista canadiense Alice Munro. Nacida en Ontario en 1931, Munro se ha hecho un nombre en la literatura por sus relatos crudos sobre anécdotas de la vida cotidiana, en donde se esconden las vicisitudes más complejas del ser humano. Sus cuentos, claros y lúcidos, indagan casi siempre las pasiones de mujeres atrapadas por su entorno y sorprenden al esbozar un universo profundo en tan sólo unas pocas páginas. Munro, quien comenzó su carrera literaria en la década de los 50 y quien no ha parado de escribir desde entonces, ha publicado más recientemente los libros Escapada (2005) y La vista desde Castle Rock (2008).

Otra cuentista premiada este año fue la norteamericana Elizabeth Strout, de 53 años, quien en el mes de abril recibió el Premio Pulitzer de Ficción por su cuarto libro, Olive Kitteridge. Entre los anteriores ganadores de este galardón, que premia obras que hablen sobre la vida en Estados Unidos, están William Faulkner, Ernest Hemingway y el dominicano nacionalizado estadounidense Junot Díaz. Precisamente, el libro de Strout es un compendio de 13 historias que tienen lugar en un pequeño pueblo de Maine y que se hilan en torno a la figura de Olive Kitteridge, una maestra de escuela dominante y posesiva, de carácter fuerte, que bordea la frontera de lo políticamente incorrecto. La pulida prosa de Strout la ha llevado a ser merecedora del Orange Prize en el año 2000 por su primer libro, Amy and Isabelle, que posteriormente fue adaptado al cine. Desde entonces, su extraordinaria capacidad para construir personajes ha llamado la atención de la crítica que ha visto en Olive Kitteridge una reflexión profunda sobre la soledad y la injusticia que se manifiesta a la hora de construir relaciones humanas.

Muchas veces ganar un premio produce automáticamente grandes ventas. Este es el caso de la novela Wolf Hall, de la inglesa Hilary Mantel, quien en octubre se llevó el prestigioso Man Booker Prize y desde entonces se ha disparado, hasta desplazar del primer lugar de los libros más vendidos de la librería virtual Amazon al escritor de best sellers Dan Brown. La novela narra el ascenso político de Thomas Cromwell en la corte de Enrique VIII, y explora otra faceta de este personaje histórico que siempre ha sido catalogado como un villano. En el libro, Mantel recrea la vida familiar de Cromwell y lo construye como un hombre leal y decente. Sin embargo, el aspecto que más ha cautivado de Wolf Hall, además de su audaz narrativa, es el lenguaje preciso que utiliza Mantel para hacer descripciones. Mantel nació en Glossop, Inglaterra, en 1952, y vivió durante la década de los 70 en Botsuana y en Arabia Saudí. Consignó estas experiencias posteriormente en uno de sus primeros libros Ocho días en una calle de Gaza, publicado en 1988. A lo largo de su carrera literaria, que cuenta con 12 novelas publicadas, ha conseguido 11 premios, entre los que se encuentran el Orange Prize for Fiction (2006) y el

Commonwealth Writers Prize (1996). No obstante, su obra literaria no era ampliamente conocida por el público inglés. Con su victoria casi unánime del Man Booker Prize, Mantel comienza a consagrarse como una de las voces más interesantes de las letras inglesas contemporáneas.

Otro fenómeno en ventas fue el libro Trois femmes puissantes (Tres mujeres poderosas), la novela de la franco-senegalesa Marie NDiaye, que en noviembre ganó el Premio Goncourt, el más prestigioso de las letras francesas. A sus 42 años, Ndiaye se ha convertido en la primera mujer de raza negra en ganar este galardón. Su novela ha sido alabada por la prensa, con críticas como la del diario Le Monde: "Esta novela habla de la decadencia moral, del sufrimiento humano, pero también es un relato de redención". NDiaye, que comenzó su carrera literaria a los 17 años, también es reconocida en Francia por escribir guiones de teatro y por ser una acérrima opositora de Nicolas Sarkozy. Su pasión política también se ve reflejada en su escritura, pues su novela habla de problemáticas actuales como los inmigrantes ilegales, la situación social de África y, sobre todo, la capacidad de resistencia que tienen las mujeres para preservar su dignidad en medio del conflicto.

Finalmente, el pasado 3 de diciembre se supo que la escritora mexicana Cristina Rivera Garza había sido distinguida por segunda vez con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, que se entrega en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la feria más importante del continente. Rivera Garza, quien nació en Matamoros en la frontera con Estados Unidos, en 1964, había recibido este galardón en 2001 con la novela Nadie me verá llorar. Sin embargo, su novela La muerte me da fue la que se llevó todos los aplausos este año. En palabras del jurado, "Rivera Garza se instala como una detonación en este género tradicional y lo despedaza desde adentro, reinventando las maneras clásicas de narrar". En este thriller, la escritora narra la historia de un asesino en serie que se dedica a castrar y a matar hombres. Lo que más ha llamado la atención de esta novela es el lenguaje descarnado y atrevido con el que se enfrenta al tema de la violencia. Para la escritora, esta novela es "pura provocación" y ha representado uno de los mayores riesgos que ha tomado en su carrera. Un riesgo que ha sido bien recibido por los lectores y la crítica, que actualmente la consideran como una de las voces más maduras y sólidas de la narrativa hispanoamericana.

Tal vez sea una coincidencia que justo este año seis mujeres hayan sido premiadas, pero lo cierto es que todas ellas han estado labrando el camino de una carrera literaria que hasta ahora comienza a ver sus frutos. Así mismo, estos galardones han ayudado a que estas nuevas voces sean más conocidas y le han dado un impulso editorial a la literatura escrita por mujeres.
fuente: semana.com

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