2.7.10

Garzón reclama a Saramago como un "guía para las generaciones venideras"

El juez, amigo personal del Nobel portugués, participa en Lanzarote en la presentación de la biografía del escritor

Pilar del Río, viuda de Saramago, y el juez Baltasar Garzón, durante la presentación de la biografía del escritor.foto:EFE.fuente:elpais.com

Hay muchas visiones posibles del autor de Ensayo sobre la ceguera. Al menos, el juez Baltasar Garzón glosó este noche varias formas de acercarse a José Saramago, al que calificó de "maestro". El escritor portugués puede ser el amigo, "no el viejo amigo, ni el camarada"; el "guía para generaciones venideras"; el "ciudadano del mundo; el luchador de las causas justas"; el "implacable ante el poder"; el "pesimista impenitente", el "cinéfilo".

Garzón se confesó "un adicto a su forma de escribir". Esgrimió como una ventaja haberlo descubierto en 1998 con Todos los nombres y, desde entonces, devorar sus obras "sin descanso, sin tener que esperar el tiempo entre un libro y otro". Hasta el último, Caín, "que tanto me hizo llorar y reír al mismo tiempo", con un personaje "más clarividente e irónico que el bíblico construido por la iglesia...".

El magistrado de la Audiencia Nacional, suspendido actualmente de sus funciones, fue recibido en la sede de la Fundación César Manrique de Tahíche (Lanzarote) entre los aplausos de medio millar de personas llegadas, como él, hasta de La Haya. Era una cita pactada con el premio Nobel. La noche del 1 de julio. Pero el escritor no llegó por tan solo 13 días.

Soplaba el viento en la isla de los volcanes para recibir la obra del poeta y ensayista Fernando Gómez Aguilera. La primera biografía de Saramago, La consistencia de los sueños. Pilar del Río, viuda del escritor, advirtió de que aquello era un acto de justicia poética. Saramago dedicó sus últimos esfuerzos a "quien no baja la cabeza, quien ha oído los gritos del mundo y no se encoge de hombros", y esta noche "el juez que más alegrías le había dado" presentaba su biografía, a los pocos días de su muerte.

Fernando Gómez Aguilera desarrolló un discurso brillante, donde reclamó seres excepcionales: "necesitamos a unos cuantos de estos hombres para creer que nuestro error no es un fracaso". Fue al origen de un adolescente portugués marcado por cuatro versos de Pessoa: "Para ser grande, sé íntegro / nada tuyo exageres o excluyas / sé todo en cada cosa / pon todo lo que eres en lo mínimo que hagas / así en cada lago la luna entra brille, porque alta vive".

"La Tierra está hoy un poco más sola", dijo. Además, recordó la entrega de Saramago a su última causa, precisamente la lucha contra la laceración y el linchamiento público del Garzón: "El gran problema de la democracia es que permite hacer cosas nada democráticas democráticamente", en palabras de Saramago. Gómez Aguilera recordó al autor de El Evangelio según Jesucristo como "un fabulador que vivió para demostrar que en los sueños sí puede haber firmeza".

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