26.11.11

Centenario y volcado en la Red

El mítico diccionario El Pequeño Larousse Ilustrado cumple cien años y tendrá versión digital en 2012
La lámina de natación que lucía El Petit Larousse Ilustrado de 1912. foto.fuente:elpais.com

En Francia existe un selecto club que reúne, por añadas, a todos los que aparecen en el apartado biográfico de aquella obra en la que se inspiraba (y que a veces copiaba) el periodista Pereira, experto en necrológicas, del famoso Sostiene Pereira, de Antonio Tabucchi. Se trata, claro, de El Pequeño Larousse Ilustrado, creado el 29 de julio de 1905 en Francia y cuya edición castellana, de 1912, cumple ahora un siglo de vida con una edición especial.

Las guardas que reproducen un mapa de Europa de la época y banderas como las de Rusia, Montenegro y Persia de la primera edición lanzan un guiño nostálgico en la presentación conmemorativa, cuyo diseño corre a cargo de Andrés Trapiello y de su hijo Guillermo, que han retocado tanto la histórica divisa ("Siembro a los cuatro vientos") como el logotipo de la joven que soplaba el diente de león como metáfora de la difusión de la sabiduría. Lo que permanece es la misma ambición que la edición que llevó a cargo el lexicógrafo granadino Miguel de Toro quien, afincado en París, se hizo cargo de la primera versión española, con 1.528 páginas (hoy son 1.824), 5.900 grabados, 200 cuadros y 102 mapas.

Tras hitos como la aparición de las primeras fotografías en 1935, la fabricación ya en territorio español a partir de mediados de los años 40 y la sustitución de la mayor parte de los bellos grabados por fotografías e infográficos desde los años 60, como en otras ediciones en esta se han retocado unas 600 páginas, de las cuales el 80% pertenece al apartado biográfico. El también apodado "panteón de hombres ilustres", formado por unas 700 páginas, ve cómo cada año se incorporan una cincuentena de personajes nuevos. Shakira es una de las entradas que debutan entre los 28.000 nombres propios referenciados, a propuesta del equipo editorial de Larousse en Colombia. Las sugerencias del otro lado del Atlántico no pueden desecharse porque Sudamérica, siempre gran mercado para el Larousse -como constatan los años en que Julio Cortázar trabajaba empaquetando ejemplares para exportar-, es hoy el principal consumidor de El Pequeño Larousse Ilustrado. Allí se venden cerca de 200.000 unidades anuales, frente a los apenas 19.000 que se compran hoy en España.

Unas 57.000 palabras en el apartado de diccionario léxico -siempre más valiente que el de la RAE: vuvuzela es una (discutible) última incorporación-, 5.000 imágenes, 320 mapas y seis dosieres especiales (tres, visuales; el clásico de frases célebres y refranes y dos sobre la historia del propio Larousse) son las cifras que completan una oferta enciclopédica que, a pesar de su innegable atractivo, no puede frenar un inexorable descenso en los tiempos de Internet. Por ello, los responsables de Hachette, propietarios de Larousse, ultiman para el año próximo la primera versión on-line del diccionario, que permitiría la actualización automática de las ediciones. ¿Y la versión en papel? En Larousse lo tienen claro: "La dejaremos como está, con el valor añadido de los encartes especiales que cambian cada año y la importancia de la ponderación de lo que se ofrece y cómo... aunque muchas veces la gente no lo aprecie". Difícil no hacerlo cuando se tiene El Pequeño Larousse Ilustrado, todo un siglo en las manos.

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